domingo, 12 de abril de 2009

Como cuchillo, en la mantequilla, entraste a mi vida, cuando me moría, como la luna, por la rendija así te metiste, entre mis pupilas, y así te fuí queriendo a diario, sin una ley, sin un horario, y así me fuiste despertando de cada sueño donde estabas tu. Y nadie lo buscaba, y nadie lo planeó así, en el destino estaba, que fueras para mi, y nadie le apostaba, que aquello fuera tan feliz, pero cupido se apiadó de mi, se apiadó de mi. Como la lluvia, en pleno desierto, mojaste de fé mi corazón, ahogaste mis miedos, como una dulce voz, en el silencio. Así nos llegó el amor, Amor del Bueno..

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